¿Quién fue primero, el asesino o el personaje?

Si un asesino es famoso por el 7o arte es Hannibal Lecter, representado por Anthony Hopkins, una leyenda ya. Podemos inferir como casos reales influyeron en la creación de esta película en los años noventa, en entrevistas bastante tardías, el autor de la novela reconoce que parte de la historia tuvo influencia de un cirujano que se comía a sus pacientes existió, y que de hecho era mexicano: Alfredo Ballí Treviño, quien prefirió apodar “Doctor Salazar” para ocultar su identidad. Y aunque Thomas Harris no reconoció otra influencia, se asemeja mucho también a otro asesino, Robert John Maudsley.

“El delito vende. Así es que de un lado aparecen estas narrativas que demonizan al delincuente y las percepciones de la derecha, y del otro están los medios que utilizan el delito para vender sus productos. Keith Hayward”

En enero de 2019 asistí a un Encuentro de Criminología en la Ciudad de México, todo excelente pero el panel de Criminología Cultural fue de lo más inquietante e interesante para mí (aunque todo fue excelente).

La criminología cultural es un enfoque teórico, metodológico e intervencionista para el estudio de la delincuencia y la desviación que pone la delincuencia y su control en el contexto de la cultura, es decir, que considera la delincuencia y los organismos e instituciones de control de la delincuencia como los productos culturales – como construcciones creativas.

Hace poco me encontré en youtube, la ponencia del Mtro. Tilemy S.G. y ahora se las comparto para que escuchen, como yo entonces,  cómo Hannibal Lecter fue basado en un caso real, o de casos reales se construyó un personaje ficticio, exagerado y violento, y cómo eso no queda ahí, sino que genera un impacto de copycat y lleva a una mayor escala la reproducción de delitos y criminales.