El último baile

La tarde del 17 de enero sucedió un milagro en la Plaza de Independencia del pequeño país de Tulú.

Este callejón del planeta había estado sumido en las sombras del odio y la violencia por más de tres décadas.

Cualquier diferencia era pretexto para que los tulenses empezarán a aventar piedras y gritos, a matar y morir.

La última inundación descubrió más de mil cuerpos que estaban en el fondo del canal del Togo… y contando. Secreto no era, todos sabían que los desaparecidos no se iban de la ciudad por voluntad propia.

Tampoco se podía ocultar la corrupción y el abuso, aunque le pusieran plastas de tinta para disfrazarlo, era Tulú el lugar que se tragó la esperanza y la vomitó.

Ese martes, en medio de la ceremonia del Pacto por la Paz, fue Dharani la primera que empezó a bailar, con euforia y con los ojos en blanco, pero eso a nadie le extraño. Ella nació con retraso mental, y claro la gente decía que dios castiga el incesto y el demonio es su verdugo.

Sin pensarlo mucho, niños y abuelos empezaron a bailar, los jóvenes de la iglesia corrieron por los instrumentos y llenaron de ritmo y tamborazos el zócalo.

No hubo tiempo para razonar ni para resistirse. Tres horas más tarde no había pies que no se movieran, más de cien personas… y contando.

Bailaban en soledad y en pareja, en coreografía o en círculos. Tres días después el país bailaba. Entero y enloquecido. Las personas se orinaban y vomitaban de pie, sin palabras ni razón.

A la semana murió la primera víctima de la epidemia, de un infarto, otros de cansancio o inanición.

Gente curiosa empezó a llegar, también vinieron médicos, psicólogos y antropólogos con intención de ayudar, pero más pronto que tarde, se miraban con los ojos como de plato y con la quijada descolocada, tres segundos antes de bailar su primera y última pieza.

Tulú desapareció de la tierra, dicen algunos que fue un milagro del diablo, otros que fue una maldición de dios.

Ahora nadie se acerca, ni por morbo ni para robar entre los escombros.

Tulú quedó enterrado sin sepultura y se llevo consigo la violencia, la cordura y también la alegría.

Paty Anaya

Inspirado en la nota de la Epidemia de Baile de 1958. https://es.wikipedia.org/wiki/Epidemia_de_baile_de_1518